Nosotras Abortamos

Los fantasmas y el silencio

Mercedes, 26 años, fotógrafa. 

Quedé embarazada a los 18 años a los pocos meses de noviazgo con un compañero de izquierda. Ambos estábamos de acuerdo con interrumpirlo, sin embargo, lo viví muy sola. Se ocupó de conseguir el dinero, estar en algún que otro momento médico y nada más.

Me informé mucho y conté con la grandísima ayuda de la línea para información sobre el aborto.
El aborto no me resultó traumático –aunque sí por momentos dolorosos. Pienso que el procedimiento en sí –pastillas, tiempo, sangrado, ecografía- fue tedioso pero no tan terrible.

Lo más angustiante fue la desesperación, del qué se hace, cómo, cuánto cuesta, tengo que ir a algún sucucho oscuro y todo el largo etcétera que atraviesa una cabeza desinformada y con miedo.

Luego, el peso del sistema médico, cuando fui a la guardia después de abortar, para corroborar que no hayan quedado restos que puedan llegar a infectarse, me revisó primero una médica, que fue llamando a más gente. De pronto, eran varios los que al encontrarme restos de pastillas me preguntaban qué había hecho y por qué. Y el silencio, siempre el silencio. En mi trabajo, entre los amigos y hasta en el ámbito de la militancia, porque siempre tienen un juicio de valor. Creo que lo más doloroso y traumático fue verme sola, escondida, con miedos y fantasmas, culpándome.

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