¿Por qué paramos? 2018

Un desafío continuo al orden mundial, patriarcal, sexista y misógino

Por Movimiento de Mujeres de Kurdistan

Queridas hermanas y compañeras

Las  abrazamos con todo nuestro amor, con nuestra convicción en la fuerza de la hermandad y nuestra creencia inquebrantable en la libertad. Enviamos nuestros saludos revolucionarios desde las montañas del Kurdistán, el corazón de la resistencia kurda, la lucha y la libertad, a pesar de los ataques de los ocupantes colonialistas.

Queridas camaradas y hermanas,

Debemos ser conscientes de la guerra de agresión sistemática y global del sistema patriarcal contra la mujer en este primer cuarto del siglo XXI.

Al concentrar sus ataques ideológicos, políticos, físicos, sexuales, psicológicos y económicos en las mujeres, el sistema mundial capitalista patriarcal trata de superar las crisis estructurales que está experimentando. Esta guerra patriarcal de agresión constituye un gran riesgo, por un lado, pero contiene oportunidades históricas para la liberación de las mujeres, por el otro.

Pero para aprovechar estas nuevas oportunidades a favor de nuestra lucha contra todo tipo de misoginia, es esencial aumentar el nivel de la lucha en unidad.

El Paro Internacional de Mujeres presenta una gran oportunidad y juega un papel importante para fortalecer nuestra pelea común contra el patriarcado. En este sentido, como Movimiento de Liberación de las Mujeres de Kurdistán, queremos informarles que levantaremos la bandera del Paro Internacional de Mujeres en todas las partes de Kurdistán y en todos aquellos lugares en los que estamos organizadas.

Apoyaremos y nos uniremos a la campaña a pesar de la difícil situación de guerra y ocupación que estamos viviendo en todas partes de nuestra nación dividida, hoy especialmente en Afrin / Rojava, y la haremos parte de nuestras movilizaciones del próximo 8 de marzo.

Si bien el Paro  Internacional de Mujeres es de vital importancia para el movimiento mundial de mujeres, es esencial poner el mundo de pie no sólo una vez al año, sino desafiar continuamente el orden mundial patriarcal, sexista y misógino.

Tenemos que acorralar al patriarcado. No sólo por un día, sino por siempre. Ha llegado el momento de la revolución de las mujeres. Para eso necesitamos un fuerte y creativo intercambio de ideas entre nosotras, que nos permita ampliar nuestras experiencias y unir nuestra fuerza intelectual y moral. Necesitamos alianzas sostenibles y efectivas y una lucha común que no se detenga.

En este punto, queremos expresar nuestro agradecimiento por el apoyo y la solidaridad que están demostrando con nuestra lucha por la libertad y la autodeterminación.

Es costumbre decir que los océanos nos separan. Pero las montañas más altas han surgido de los océanos más profundos. Ya sea el monte Ararat en Kurdistán, el Aconcagua en Argentina, o los Ojos del Salado en Atacama, Chile, o en Huascarán, al norte en Perú; todos ellos han surgido de las mismas aguas profundas. Y nosotras, como hijas de todas estas altas montañas, somos hermanas, a pesar de cualquier distancia.

Mostrémosle esto al mundo; ¡demostremos esto al orden mundial patriarcal el 8 de marzo!

Movimiento de Mujeres de Kurdistan

 

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