¿Por qué paramos?

Paro porque lucho junto al movimiento feminista por el fin del racismo

Analba Brazao Teixiera* > Desde Recife, Brasil.


Brasil, como otros países de América Latina, experimenta en la actualidad una coyuntura perversa, en la cual las mujeres, incluso tras varios años de lucha, viven de forma desigual en relación a los varones y continúan siendo discriminadas, violentadas y asesinadas.

Las mujeres siguen percibiendo un salario menor por el mismo trabajo respecto a los varones, siguen a cargo del cuidado de sus hijos y los ancianos. Continúan sin poder ejercer el derecho a la libertad y al de tránsito. Tras el Golpe parlamentario (NdR: contra la presidenta Dilma Rousseff), que quebró el orden democrático, se profundizaron cada vez más las desigualdades, la intolerancia, el racismo, la lesbofobia, la transfobia y todo tipo de violencia.

Nuestra lucha sigue siendo por el derecho a nuestra propia existencia. Por ello, este 8 de Marzo, las mujeres brasileñas vamos a parar. Y yo también voy a sumarme a esa lucha y voy a parar.

¿Parar por qué? Porque Brasil ocupa el quinto lugar entre los países donde más ocurren asesinatos de mujeres; donde, cada cinco minutos, una mujer recibe una golpiza; cada once minutos, es violada; donde aumentan las violaciones múltiples y las violaciones “correctivas” contra lesbianas. Toda esa violencia ocurre en la calle, en universidades, en bares, en fiestas, en ómnibus, en subterráneos, en taxis. Ocurren tanto en lugares públicos como en privados.

Paro porque lucho, junto al movimiento feminista, contra la reforma previsional que impulsa el actual gobierno golpista. Porque nos enfrentamos a la amenaza de no poder jubilarnos, mientras a las corporaciones se las exime de las deudas que mantienen con la seguridad social.

Paro porque las políticas sociales están siendo desmontadas y las mujeres, en particular las pobres y negras, son las más afectadas. Nosotras, en tanto mujeres, estamos bajo la amenaza de perder derechos a la salud, a la vivienda, a la educación, a la asistencia social.

Paro porque lucho junto al movimiento feminista por el fin del racismo.

En Brasil, las  mujeres negras son las mayores víctimas de femicidio, de la violencia sexual y física. Cada 23 minutos, un joven negro es asesinado. Estos hechos demuestran cuán racista es Brasil, algo que precisamos denunciar.

Paro porque lucho con el movimiento feminista por la legalización del aborto.

Los abortos clandestinos son la quinta causa de muerte materna entre las brasileñas, afecta más a las negras y pobres. El accionar de los fundamentalistas religiosos en el Parlamento amenaza el derecho conquistado al aborto legal en caso de estupro, anencefalia y riesgo de vida para la mujer. Hoy día, las mujeres que quieren abortar son amenazadas con terminar en prisión.

Es por todas esas razones que integro la construcción colectiva del Paro Internacional de las Mujeres Brasileñas el 8 de marzo. Nos sumaremos a las mujeres del mundo en la lucha contra la pérdida de nuestros derechos, contra el conservadurismo que está imperando en el mundo. A la lucha por la vida de las mujeres. Por la liberad.

Paro: por mí, por nosotras, por todas.

*Negra y feminista, residente en la ciudad de Recife, integrante del colectivo SOS Cuerpo Instituto Feminista por la Democracia, militante de la Articulación de Mujeres Brasileñas y de la Articulación Feminista Mercosur.

Traducción: Germán Alemanni

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