¿Por qué paramos? 2018

#LasMujeresOriginariasNosParamos

Frente al Estado Patriarcal, Capitalista, racista y Colonial

Desde la Marcha de Mujeres Originarias por el Buen Vivir movimiento conformado por mujeres de las 36 naciones indígenas, venimos reafirmando que caminamos para ser y somos porque caminamos.

Sin embargo, esta vez paramos. Detenemos por un instante nuestra marcha para escucharnos, reconocernos, vociferando a todas nuestra verdad.

Nos paramos frente al estado patriarcal, capitalista, racista y colonial, para denunciar la total ausencia de los derechos que como trabajadoras sufrimos al no ser reconocidas y en muchos casos trabajar en condiciones casi de esclavitud cobrando un salario insignificante lejos de cualquier posibilidad de vivir dignamente o acceder al privilegio de comer estudiar y tener salud.

Tampoco se nos reconocen derechos especiales como nuestra espiritualidad. El año nuevo y otras fechas en las que hay que pactar con los trabajadores para que nos reconozcan y no nos descuenten los días o correr el riesgo de perder el trabajo.

Nos paramos contra los feminicidios Indígenas, perpetrados por el estado argentino que nos está asesinando sistemáticamente por luchar en defensa de nuestros territorios. Nuestras muertas diseminadas a lo largo de todos los territorios indígenas, exigen memoria verdad y justicia:

Cecilia Molina 24 años, wichi, Salta

Maria Lucinda Quintupuray, 79 años, mapuche, Río Negro,

Juana Gómez 15 años, qom, Chaco

Ellas son algunas de la larga lista de muertas que no olvidamos, no perdonamos a los culpables y no cesaremos de pedir justicia.

Nosotras somos parte del territorio. Nuestras comunidades están en lugares estratégicos, donde hay reservas acuíferas, fertilidad en los bosques, ríos milenarios, diversidad en plantas medicinales y especies animales, son espacios de sanación y nutrición para nuestros cuerpos territorios.

El sistema de valores y creencias que constituyen el arte de habitar de nuestros pueblos nada tiene que ver con el que se ha impuesto a sable y balas, y que se organiza a través de los estados nación. Decirse feminista anti patriarcal y no interpelar la hegemonía y homogenización de la Patria, es una clara contradicción, ya que esa patria se ha constituido, invadiendo, despojando, asesinando y esclavizando a las naciones que aquí milenariamente habitábamos, y que hoy excluye todavía a las mujeres de todos los colores y sonidos, de su derecho a decidir sobre sus cuerpos.

Este estado que privilegia la voz de los hombres investidos de curas, de asesores del Papa, de funcionarios públicos opinando sobre el aborto, desconociendo como esa triste realidad, es un flagelo creciente en las mujeres indígenas, expulsadas de todo sistema de salud, y expropiadas y prohibidas de nuestros saberes ancestrales para el cuidado de nuestros cuerpos.

El aparato represivo del estado nos amedrenta, viola, golpea, mata. Y aún así nos seguimos parando, de pie decididas a resistir desalojos, y latifundios invadiendo nuestras vidas, resistir represas, mineras y fraking, resistir a la cosificación folklórica de nuestra imagen, resistir a la demonización de nuestra lucha, resistir ante el olvido inmediato cuando la víctima asesinada por las empresas transnacionales, el estado, es un indígena.

Resistir entre lágrimas y sollozos, cuando la indiferencia social gana ante la devaluada vida indígena, y calla. Somos sujetos racializados en nuestros propios territorios, en donde el sistema se emplaza con la misma lógica colonial desde hace siglos.

Hermanas argentinas, hermanas feministas, sin política decolonial autónoma no hay revolución antipatriarcal. La unidad de todas nosotras, la alianza estratégica de nuestros saberes y experiencias son imprescindibles para llegar a la construcción de una nueva sociedad.

Abdelmalek Sayak un pensador decolonial argelino nos decía: “Existir significa existir políticamente”, es por ello que las mujeres originarias las convocamos a apoyar nuestra campaña para renombrar el encuentro nacional de mujeres por encuentro plurinacional de mujeres.

No es tan sólo un nombre es el primer paso hacia una verdadera revolución política, social, cultural y espiritual.

La Pacha, Mapu, habla a través de nosotras.

Las saludamos a todas desde el útero telúrico de nuestra tierra, felices de sentir sus pies caminando a la par nuestro.

Libertad a todas las presas y presos políticos ya!

Mujeres Originarias por el Buen Vivir

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