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Hacia una nueva niñez: la “revolución pedagógica” de Aula Vereda

Por Juliana Corbelli

Desde tener acceso físico a los juegos que niñas y niños van a elegir en el nivel inicial hasta formar asambleas en el primario, las propuestas valoran la vida activa de en la infancia en términos políticos, religiosos, amorosos y de amistades. 

El taller de formación para niñas, niños y adultos de Aula Vereda, “La revolución pedagógica”, se inició en el centro cultural La casa de Teresa (“El Tere”), en la colorida esquina de Humahuaca y Acuña de Figueroa, en Almagro, hace una década. Pero desde hace cinco sale además de las salas del centro cultural que lleva el nombre de Teresa Israel -en honor a la militante comunista desaparecida en la última dictadura-, para adentrarse en la Villa 31.

Paula Nurit Shabel, su coordinadora, cuenta a Tiempo su importancia, las expectativas rumbo al #8M, sus principios y, especialmente, cómo se trabaja con las bases del feminismo en la infancia porque si de estereotipos hablamos estos se ramifican en edades, tiempos y espacios. “A los niños los muestran como angelitos o demonios pero no los reconocen en su realidad”, cuando la vida de las chicos y chicos “es tan activa como la de los adultos, en términos políticos, religiosos, amorosos y de amistades”, explica la antropóloga.

Todo indica un hecho trascendental: que los niños y niñas participen de una organización o espacio colectivo es fundamental para la crianza. A través de uno de sus alumnos de diez años, Paula parafrasea: “Todo lo que hacemos se viraliza, es re famoso”. Y afirma que ellos mismos no pueden creer todo lo que están haciendo, incluso están pensando en la posibilidad de hacer un campamento para promover un viaje que hasta hoy para ellos y ellas es inaccesible.

Paula Shurit Nabel es doctoranda y licenciada en Ciencias Antropológicas de la UBA y del Conicet. En la charla con este diario explica los lugares claves para construir una niñez feminista y organizada y así entender qué es el “adultocentrismo” y qué significa que niñas y niños sean considerados “sujetos políticos”.

-¿Por qué o para qué pensar el feminismo en la infancia? Podría decirse que es de adultos para adultos.

Paula Nurit Shabel: -Son las dos cosas, como educadores y educadoras estamos atravesados por el patriarcado. Y a veces reproducimos lógicas adultistas. Es un proceso de los adultos que se construye con niños y niñas.

-¿Podrías explicar este concepto que mencionás como fundamental: “adultocentrismo”?

PNS: -Lo pensamos como parte de un sistema donde hablamos del capitalismo, el patriarcado, el colonialismo y el adultocentrismo como las cuatro patas de un sistema opresivo en todas sus formas. Para funcionar, el primero necesita del patriarcado. El macho es su hijo sano; el adultocentrismo es la opresión que existe sobre niños y niñas por el solo hecho de ser niños. Se ubica en la modernidad en su forma de sujeto blanco, superior y europeo. Su valor máximo sería el varón burgués. A los niños los muestran o como angelitos o demonios, pero no los reconocen en su realidad y se los silencia o ningunea. Y si bien la escuela es el mejor lugar, las instituciones están pensadas en términos adultocéntricos.

-¿Cómo actúan los niños y niñas generalmente bajo el modelo tradicional? ¿Y cómo actuaría un niño o niña como este “sujeto político” propuesto desde AulaVereda?

PNS: -En realidad es un ida y vuelta. Por un lado, se trata de reconocer sujetos políticos en su cotidiano. Lo que falta es reconocerlos en sus ideas y opiniones. Ya son sujetos políticos. Por supuesto, me refiero a darles más espacio del que tienen para poder tomar decisiones sobre la propia vida. Tenemos que animarnos a que asuman sus vidas considerando que todos aprendemos con herramientas que nos ayuden a elegir.

-¿Por ejemplo?

PNS: -Desde el nivel inicial, un caso es elegir un juego. Todos los juegos deben estar a la altura de niños y niñas, deben poder acceder físicamente al juego que quieren. En general en las instituciones están en lugares altos y tiene que mediar un adulto. De eso hasta la posibilidad de conformar asambleas, en nivel primario. Allí se decide que hay que transformar en el espacio, si quieren ir al cine cómo juntar dinero y producir comida, por ejemplo. Logramos que los pibes y pibas conformen una identidad y un colectivo con un rol más activo en el espacio de su interés. Para los chicos con los que trabajamos es inaccesible ir al cine, por ejemplo.

-¿Qué les transmitís en el taller a madres, padres, abuelas, abuelos, tíos, tías, etc. para pensar “una niñez organizada y feminista”?

PNS: -Primero, el diálogo siempre. Segundo, no creer que uno lo tiene resuelto. Es una deconstrucción muy larga que debemos permitir equivocarnos como familia y como comunidad. Que los niños y niñas participen de una organización o espacio colectivo es fundamental para la crianza. Para generar un valor más allá de lo individual porque cuando nos organizamos, la forma de percibir el mundo cambia. En torno al feminismo podemos hablar de todo, por ejemplo, cuando las pibas reciben en la calle que un tipo grande le grita cosas en la calle, lo conversamos. Lo que hacemos es ponerle palabras a lo que ya saben.

-¿Qué expectativa tienen respecto del próximo #8M?

PNS: -Lo más interesante es que vamos a cerrar el taller con esta convocatoria. A que todas las organizaciones y docentes marchen con niños y niñas y sean protagonistas de este evento con mucha preparación para saber qué hacer y qué no cuando se ocupe la calle. Animarnos a marchar con pibes y pibas para dar la lucha. Si queremos que las próximas generaciones no sea de ‘machitos’ tenemos que saber qué hacer con chicos hoy.

-De la realidad como “contenido didáctico” a la creatividad como “revolución pedagógica”.

PNS: -Exacto. La primera es que uno no le tiene que explicar qué es el patriarcado a una nena porque ya lo sabe. La vida de los chicos y chicas es súper activa y, a partir de eso, se da la posibilidad de un proyecto pedagógico sin dejar afuera los contenidos escolares porque se viven en la vida. Y son activas tanto como las de los adultos. Les pasa en términos políticos, religiosos, amorosos y de amistades. Aula vereda trabaja con niños y niñas de la calle trabajadoras, por lo tanto hay vivencias relativas a la toma de casas y de tierras, atravesadas por la policía. Muchos trabajan o cuidan a sus hermanos o sufren de discriminación.

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