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“El problema no es la interrupción del embarazo, sino la libertad de las mujeres”

Por Maby Sosa.
Stella Maris Manzano cuenta la experiencia de 30 años de trabajo en Chubut practicando abortos legales y explica las consecuencias de la objeción de conciencia.

En nombre de la autonomía, de la libertad y del respeto a las mujeres, hace ya muchos años que Stella Maris Manzano tomó la bandera por el aborto legal, seguro y gratuito. Se desempeña hace tres décadas como tocoginecóloga y es miembro del equipo médico del Hospital Zonal de Chubut. Su nombre quedó grabado en el movimiento feminista cuando participó del aborto de una chica de 15 años abusada que llegó hasta la Corte y que generó jurisprudencia. El conocido caso FAL (ver aparte).

Manzano fue una de las que presentó el proyecto por la ley de interrupción voluntaria del embarazo ante los legisladores el 6 de marzo y, desde entonces, sigue las exposiciones en la Cámara de Diputados. “Me apena mucho que los abogados y los médicos mientan tanto. Deforman, quitan frases, todo para hacer decir a los tratados lo que no dicen” afirma.

Desde hace unos años, Chubut es una de las provincias que cumple con la ley de aborto no punible y tuvo con el caso FAL un punto de inflexión que cambió para siempre en la provincia. “Desde el Ministerio de Salud de la Nación en 2007 se capacitaron médicos de todo el país para que hiciéramos los abortos permitidos por ley. En mi caso, y otros médicos y médicas a cualquiera que nos piden un aborto se lo hacemos. Dejamos que la mujer elija, respetamos su autonomía y creemos que ninguno de nosotros tiene derecho de arriesgar vidas ajenas” comenta a Tiempo Argentino. “Vivimos en una sociedad patriarcal y las mujeres hemos sido históricamente oprimidas y tuteladas”, agrega.

“A pesar de que son pocos los centros donde se hacen abortos no punibles, puede decirse que las políticas públicas han sido efectivas porque descendió la mortalidad. Pero el problema es la objeción de conciencia. En Chubut médicas y médicos se volvieron objetores en estos años porque los antiderechos nos persiguen, nos acosan, nos tratan de asesinos. En nuestro país todas las leyes de salud sexual y reproductiva permiten la objeción, lo cual demuestra que el aborto no es el problema, sino la libertad de las mujeres”.

–¿Cuáles son los riesgos de un aborto?

–Hay dos tipos de aborto: el medicamentoso, que es muy seguro; y el quirúrgico, que es el legrado y casi no se practica porque se usa más la aspiración. La OMS dice que un parto en Estados Unidos es diez veces más peligroso que un aborto quirúrgico entre la séptima y novena semana. Dice además que el 80% de las mujeres que muere en el mundo, lo hace por hipertensión, hemorragia o infección post parto y, en cuarto lugar, por el aborto riesgoso (que no es el de los hospitales; sino el hecho con perejil, agujas de tejer, palitos…)

–¿Qué implicaría salir de la clandestinidad?

–Yo he escuchado historias terribles. Casos de chicas a las que el médico que les practicó el aborto las violó, se estaban despertando de la anestesia con el médico encima. Mujeres que se dormían sin saber si se iban a despertar. Eso en el caso de las que tuvieron suerte de ir a un médico.

-¿ Cómo se explica que los médicos se nieguen?

-Es que la objeción de conciencia es terrible. Allá por los 80 en casos de enfermedad o peligro no había ningún problema. Todos sabíamos que teníamos que priorizar la vida de la mujer. Yo creo que a medida que avanzamos en nuestros derechos empezamos a vivir una contraofensiva muy fea de los religiosos y los machistas, porque acá no todos son religiosos. Los mayores objetores son machistas que creen que a las mujeres hay que controlarlas. A mí me parece que hay que castigar la objeción de conciencia. No tenemos permitido no atender a alguien por alguna cuestión moral. Sean delincuentes o genocidas, a todos estamos obligados a atender. Confío en que de la trayectoria de la lucha de mujeres salga un proyecto de la campaña.

–¿Cuál sería el proyecto ideal? 

–Sería muy triste que surgiera un proyecto restrictivo como el de Uruguay, que impone período de reflexión con un equipo técnico interdisciplinario. Esa es una forma de seguir tutelando mujeres. Porque, en realidad, los antiderechos empiezan a jugar con los tiempos. Los países adonde se permite la objeción de conciencia anda todo muy mal. En toda Sicilia no hay nadie que haga abortos. Espero que realmente no se lea como “no sean jodidas feministas, negociemos la objeción”, porque sabemos que es anticonstitucional. Sabemos que podemos hacer lo que queramos mientras no vulneremos derechos de otros y estos médicos lo vulneran. La CEDAW (Convención sobre la Eliminación de toda forma de Discriminación contra la Mujer) en el artículo 12 dice que tenemos que tener igualdad en el acceso de la salud y en la planificación familiar. Ellos saben que si lo aprueban con objeción están aprobando algo anticonstitucional.

–¿Cuál es el rol que jugó el movimiento feminista hasta acá?

–No habría existido fallo FAL si el movimiento de mujeres no hubiera comenzado a hacer litigio estratégico a fines de los años 90. En esa época empezaron a hacer abortos en mujeres enfermas, adolescentes violadas, y ver que los tribunales fallaban a favor demostrando que los médicos estaban violando la ley. La guía de aborto no punible tuvo que ver con este movimiento. Argentina recibió sanciones internacionales por el caso de esta joven que fue violada en La Plata (MLR), el movimiento de mujeres acompañó porque hubo un fallo favorable del Superior Tribunal de Buenos Aires y ningún hospital público quiso realizar el aborto y las compañeras pagaron este aborto clandestino y la Argentina terminó sancionada por esto. Si no fuera por el movimiento de mujeres, seguiríamos en la misma, nada hubiera cambiado, todas las políticas públicas que se fueron haciendo fue gracias a la movilización feminista. Y de todas estas mujeres que comenzaron a acompañar y dar información es muy importante porque el aborto hasta las doce semanas con pastillas es muy seguro, no tiene riesgos, casi que el rol de los médicos en el aborto, hacemos falta cuando fracasan el misoprostol y hay que hacer legrado o aspiración endouterina y somos necesarios en abortos de segundo trimestre que son pocos pero son los más vulnerables porque tenés más peligros en su casa de tener hemorragias y complicaciones. Y porque en general las que lo piden con más semanas son las más chiquititas muchas de ellas víctimas de abusos intrafamiliar o las más grandes que están cerca de la menopausia, esos dos grupos de mujeres son las que tienen más riesgos de morir.  «

El caso FAL y su incidencia nacional

“Fue importante porque quitó dudas. En mi provincia yo venía hablando de abortos hacía dos años y tomaban con pinzas lo que transmitíamos. Los médicos que iban a las capacitaciones lo hacían para discutir contra esto. Después de que el tribunal ordenó hacer el aborto a esta adolescente violada y sin capacidad intelectual, el cambio fue muy importante. En poco tiempo empezaron médicos de todas las ciudades a estar más atentos y hacer muchos más. El fallo de la Corte fue para todo el país”, cuenta Stella Maris Manzano.

 

 

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