Antiprincipes

Resistir es crear

Por Luis Eduardo Martínez*

Espero el 8M una vez más, con renovado entusiasmo.

En los últimos años, el movimiento de mujeres desde su plena diversidad, junto con las reivindicaciones de los pueblos originarios y las luchas ambientales, constituyen los faros de activa resistencia que nos permiten anticipar un futuro digno de ser intuido, develado, soñado.

Lenta pero inexorablemente, veo desvanecerse el andamiaje de opresión, rapiña, crueldad, egoísmo, ostentación y muerte que sostiene la farsa patriarcal. Entre sus grietas, prosperan como hiedras silvestres miles de impulsos culturales, sociales y micropolíticos cuya savia está cargada de una nueva conciencia solidaria y del más urgente deseo de libertad.

Por momentos, la desvencijada estructura tiembla bajo el peso de sus propias miserias expuestas, y logro tomar conciencia de que vivimos en una época bisagra. Entonces puedo mirar el brillo en los ojos de mi hijita de un año y medio de edad con la certeza de que tantas hermanas y compañeras están trayendo para su generación, a costa de enormes esfuerzos y sacrificios, pero pleno de abrazos y sonrisas, un mundo mucho mejor que el que me recibió apenas unos meses antes del golpe cívico militar y eclesiástico de 1976.

Es difícil encontrar en la actualidad, otro colectivo capaz de propiciar tal evolución de ideas y costumbres, y que tenga tal poder de promover una nueva ética social a escala planetaria.
A los varones nos toca ceder el protagonismo y aprender. No hemos sabido acompañar esta gesta ni estar a la altura de las circunstancias. Nuestra forma de ocupar las calles está profundamente enraizada en la prepotencia y el exhibicionismo. Resistir es hoy, para nosotros, cavar una trinchera en el centro mismo de nuestros hábitos y esquemas mentales, políticos y afectivos.

No hay varón que no tenga que librar batalla contra su percepción del mundo, de sí mismo y de quienes lo rodean. Y contra su sed de poder, propia o impuesta.

Giro inesperado.

Mientras termino de escribir estas últimas líneas, se acerca mi hija con una florcita en la mano, y me la ofrece. Difícilmente, pueda reunir en palabras una imagen mas acabada acerca de todo lo que es necesario preservar y transformar en este mundo.

El que comienza es tu tiempo, hija. lleno de recursos y dinámicas nuevas, con otras lógicas y otras potencias. Gracias por permitirme ser parte de él. Te acompaño, quiero aprender.

 

* Titiritero, escultor, consultor en comunicación cooperativa y DT de fútbol en Somos 1

3 comments

  1. Hermosas palabras de un hombre que busca (y espero sean cada vez más) conectarse con su propia sensibilidad, sabiendo que esta sociedad cuanto más diversificada esté, más se enriquecerá

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